Volver a comenzar, sin olvidar

Hoy le pedí al cielo palabras, que me llenara las llemas de los dedos de letras, letras que, acomodadas en el orden correcto, me escribirían en esta pantalla lo que necesito leer. Nada.

Hoy, en la desesperación de no saber, en la desesperación de la inmobilidad, de la sedentariedad, de la estaticidad de los eventos de toda una vida que se fue, he decidido arrojar todo y comenzar de nuevo, “¿Para qué?” alguien me preguntó.

Normalmente cualquier persona cuerda respondería “para olvidar”, pero no, yo no soy cualquier persona, yo no quiero olvidar, yo quiero comenzar de nuevo, pues si sólo olvidara todo, quizá, en una immersión de actos curiosamente repetidos, volvería a cometer los mismos errores, pero eso mejor no, no olvidaré, sólo quiero volver a comenzar.

Pero esto vez comenzaré con todas las herramientas, y mentalizado a que muy probablemente volveré a cometer errores, pero no los mismos errores garrafales por los que anhelo volver a comenzar pero sin olvidar. Algunos me dicen que es imposible, como en su momento lo fue el volar por los cielos, o el llegar a otros astros celestiales.

Hoy quiero, deseo, anhelo volver a comenzar, pero sin olvidar. Lo sé, suena como una paradoja, suena como un estado utópico que todos querrían alcanzar de yo lograrlo.

Pues entonces, si eso es lo que tengo que lograr, una utopía, entonces quizá deba comenzar a volver a comenzar sin olvidar porqué quiero hacerlo sin hacerlo.

Maldito trabalenguas, no sería siquiera necesario si no fuera el corazón quien exige esta acción.

JN 12/03/15

¿Dónde?

¿Dónde quedará el amor al romperse una relación? ¿desaparece? ¿se esfuma? se acaba? o ¿simplemente entra en un letargo donde yacen los amores que no lograron prosperar?
Me es difícil comprender como alguien que dice un te amo puede simplemente marcharse. Quisiera saber ¿cuándo se da el último beso con amor? ¿cuándo se da el último abrazo, el último te amo que se dice con el corazón, con la pasión ardiente de expresar ese sentimiento en dos simples y prostituidas palabras?

¿Cuándo se deja ir la ilusión? ¿cuándo pierden el sabor de prohibidos aquellos labios por los que antes se sacrificaron tantas y tantas cosas?

No comprendo. ¿Cuándo las caricias se convierten en rutina? ¿cuándo el deseo se convierte en un acto de sexo y no en una necesidad de hacerse el amor con locura, con frenesí, con el calor febril y enigmático de plasmar en unos gemidos y en unos latidos, acompañados de gotas de sudor un sentimiento, eso que los mortales llamamos amor?

¿Cómo dos seres que se llamaron uno hoy, pueden pasar mañana de largo cual dos extraños? ¿acaso no habrán huellas, un surco de recuerdos en su aroma, en la mirada esquiva de ambos? ¿en la voz que tantas veces repitió juntos por siempre?

¿Pueden dos seres que irradiaron miradas y sonrisas cómplices de deseos candentes y latidos silenciosos que se convertirían en suspiros al rozar sus labios por primera vez, olvidar para siempre?

Quizás si, quizás yo, en mi concepción del amor idealista, esté errado, y no conozca lo que es el amor, y estos seres extraños, apáticos, indiferentes, conozcan la verdadera definición de este sentimientos…

Fuente: Un corazón olvidado

En sombras

Me he acostumbrado a buscarte en las sombras pues es el único sitio en el que te puedo ver. No importa la dominante oscuridad que se hospeda en las sombras, no importa que mis mal trechos e hinchados ojos no puedan verte mas, por alguna razón, sé encontrarte en estas penumbras.

Quizá y si te buscara con la luz cegadora de una linterna no te podría encontrar con semejante facilidad con la que lo hago a ciegas.

Cada día, busco las sombras para encontrarme contigo. Nunca tengo la certeza de saber si te voy a encontrar pero por alguna razón siempre estás allí esperando.

Luego, luego desapareces y todo vuelve a comenzar…

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JN

Palabras

No se cuántas palabras fueron, no se si eran agudas, graves, no se si eran en español o en alguna rara lengua que nunca había escuchado, no se siquiera si habían sido mencionadas por un hombre o una mujer.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que dieron justo donde tenían que dar, ni más arriba ni más abajo, ni más adentro ni más afuera. Habían sido certeras, directas y efectivas.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que eran palabras que necesitaba escuchar, sin importar su significado, contexto y orden. Era lo adecuado en el momento preciso.

No se cuántas palabras fueron y quizá nunca lo sabré ni querré saberlo. Pero allí sonaron y allí las olvidé.

Ya quiero, en verdad ya quiero ser feliz de nueva cuenta. Quiero despertar todas las mañanas sin ese peso que ahoga los gritos de un corazón agonizante. Debería dejarlo morir y que renazca como el ave fénix.

No quiero seguir donde me quedé, quiero comenzar todo de cero, quiero construir otra vez algo pero con cimientos fuertes, sólidos.

Quiero darme la oportunidad de volver a creer, de volver a sentir, de volver a amar.

Quiero ser el nuevo yo, con nuevas ilusiones, con nuevas esperanzas, con algo nuevo y mejor que ofrecer a aquella que vaya a ser con quien pase el resto de mi vida.

Quiero y estoy seguro que estoy cerca de comenzar. No debo perder la fe.

Aún queda mucho camino por recorrer

Un año mas que acaba (Reflexiones 2014)

Estamos prácticamente terminando el 2014 y naturalmente estas fechas nos hacen a muchos reflexionar con mayor profundidad todo lo que vivimos en este año. Cosas buenas, cosas malas, cosas irrelevantes y de igual manera cosas que nos habrán marcado de por vida.

La vida es así, una montaña rusa de eventualidades, con una poderosa y concentrada mezcla de sensaciones y sentimientos que de no estar preparado para ellos, éstos pueden elevarte o hundirte. Nada mejor que iniciar el año sabiendo “dónde estamos”.

Este año puedo decir que ha sido uno de los más difíciles de mi corta vida, uno de los más complejos, confusos y extraños que me había tocado vivir. Situaciones que, intentando controlarlas, se salieron de mi control. Situaciones que sin tratar de controlarlas, poco a poco fueron tomando su lugar. Situaciones que no entendía (que sigo si entender) el porqué habían sucedido de esa manera. Situaciones que me hicieron valorar lo mucho y poco que tengo.

Algunas veces, en ese afán de querer tenerlo todo, perdemos lo único que nos importaba, en ese afán de querer brillar solos, es la oscuridad la que termina emitiendo nuestra alma.

Y es en ese afán de querernos complementar que nos olvidamos de que siempre hemos sido seres completos, independientes, autosustentables, seres que buscamos compartir ese estado completo no para llenar huecos, sino para enriquecer almas.

Personalmente este año me enseñó a no forzar, a no suplicar que las cosas sean como yo quiero. Las cosas, las situaciones, las relaciones, la vida misma sólo es. Este año me dice que ya pasó lo peor y que el siguiente está lleno de buenas y extraordinarias oportunidades, me dice que dependerá de mi si quiero repetir el 2014 o si quiero un 2015 diferente, mejor, no solo para mi, sino para todos aquellos que me rodean y se preocupan por mi.

Este 2014 que se nos está escurriendo por entre los dedos nos hace reflexionar, nos hace reaccionar y lo mejor de todo, nos hace preguntarnos qué nos depara el próximo 2015. Eso depende de nosotros.

¡Felices fiestas!

Javier Nañez

Frío

Hoy amanecí con el corazón frío, y es raro, pues al estar dentro del cuerpo éste debe mantener una temperatura de al menos 36°C o 37°C, pero hoy, hoy amanecí con el corazón frío.

Me dispuse a entrar a mi corazón para hurgar dentro de él y de entrada me di cuenta de que en el recibidor ya no estaban los recuerdos buenos, los momentos importantes, los momentos de alegría. Que raro. Estaba solo, era un recibidor agradable pero solo. Seguí revisando.

De repente se me ocurrió que quizá el termostato de emociones se había dañado o estaba apagado y por que a eso se debía el frío en mi corazón, así que fui a revisarlo y al llegar me di cuenta que había cambiado. Tenía una delgada capa de desconfianza cubriéndolo. “Ya llegará el verano para ese hielo” me dije a mi mismo.

Seguí buscando más al fondo, salieron las peleas, los reclamos, los gritos, muros de lágrimas rodeaban esa parte oscura, decidí que había de demoler, que debía demoler esa parte.

Llegué a la parte más profunda y allí estabas tu todavía. No me sorprendí pues nunca quise que salieras, lo único que te pido es que me permitas ser feliz. Entonces una voz que venía de todos lados dijo:

“NADIE TE PUEDE IMPEDIR SER FELIZ, SOLO TU DECIDES SERLO”