Te doy media noche

A mí, lo de cuestionar el amor, o sea, yo vivo, creo que me debo a él y no he hecho otra cosa en mi vida.

Entonces lo de cuestionar el amor, como si fuera un revisión médica o de un taller, lo de a primera vista o a segunda, o sea ¿qué es? ¿a quinta? ¿A la quinta revisión te enamoras?

El amor, ¿acaso no es a primera vista?. Aquello de “no, tengo que conocerte 5 meses y a ver si me enamoro”, estás perdido amigo, no es tu persona.

Si tú no ves a una persona y no se enamora como tú de ella, sal de ahí.

Y entonces yo intenté convencerle y explicarle esto a esa persona, y esta persona me contestó: “Te doy media noche”.

¡Qué putada!

Me dijo “te doy media noche”, a una persona con la que yo hablé una noche y sabía que quería hablar con ella todas las noches.

¿Cómo diablos tú, en media noche, convences a una persona de que lo que tú quieres es una vida y media?

El único detalle es que en el momento en que lo cuestionan no están sintiendo lo mismo que tú. Por lo menos salen canciones, poemas, novelas.

Esta persona la conocí después de un concierto y me dijo: “Me gustó el concierto”; y cuando se alejaba sentía que ésa era la piel y el aliento que yo quería por las mañanas.

Lo mejor de la música, los poemas, las novelas es que quedan inmortalizadas en el tiempo. Entonces, dentro de 10 años volveré a sacar esa canción, ese poema, esa novela y diré: “Ahí está. Te has equivocado estando con otros”.

Andrés Suárez en concierto, unas palabras antes de cantar su mejor canción: “Te doy media noche”

Les dejo el link https://www.youtube.com/watch?v=PE4jVP4yq1k

Larga historia

¿Qué puede hacer un hombre ante una larga historia? Los últimos días he estado pensando (quizá exageradamente) en ello. Larga historia. Dos palabras intangibles que guardan tanto dentro de ellas que podría ser peligroso tratar de desmenuzarlas para conocer su contenido.

Una larga historia es como una caja de pandora o en el mejor de los casos como el gato de Schrödinger.

Una larga historia, es quizá, una invitación a no seguir intentando y a la vez una invitación a intentar pero de diferente manera. Fácil podría ser decir “no”, sin embargo, larga historia se pronuncia quizá más veces que el anterior.

Quizá y si hicieramos una investigación a fondo, una larga historia pudiera se sinónimo de corazón en reparación, o corazón roto o ausencia de corazón en el más crítico de los escenarios sentimentales.

No lo se pero claro que me interesa, porque por alguna extraña razón, que en verdad no puedo entender, no me puedo sacar de la cabeza a aquella mujer que me dijo “es una larga historia”.

Normalmente y por estadística personal, habría desertado en ese momento. Quizá, debería dejar de valvucear cada que pienso en ella y decidirme a mejor desistir, pero ¿desde cuándo me han gustado las cosas fáciles?

Volver a comenzar, sin olvidar

Hoy le pedí al cielo palabras, que me llenara las llemas de los dedos de letras, letras que, acomodadas en el orden correcto, me escribirían en esta pantalla lo que necesito leer. Nada.

Hoy, en la desesperación de no saber, en la desesperación de la inmobilidad, de la sedentariedad, de la estaticidad de los eventos de toda una vida que se fue, he decidido arrojar todo y comenzar de nuevo, “¿Para qué?” alguien me preguntó.

Normalmente cualquier persona cuerda respondería “para olvidar”, pero no, yo no soy cualquier persona, yo no quiero olvidar, yo quiero comenzar de nuevo, pues si sólo olvidara todo, quizá, en una immersión de actos curiosamente repetidos, volvería a cometer los mismos errores, pero eso mejor no, no olvidaré, sólo quiero volver a comenzar.

Pero esto vez comenzaré con todas las herramientas, y mentalizado a que muy probablemente volveré a cometer errores, pero no los mismos errores garrafales por los que anhelo volver a comenzar pero sin olvidar. Algunos me dicen que es imposible, como en su momento lo fue el volar por los cielos, o el llegar a otros astros celestiales.

Hoy quiero, deseo, anhelo volver a comenzar, pero sin olvidar. Lo sé, suena como una paradoja, suena como un estado utópico que todos querrían alcanzar de yo lograrlo.

Pues entonces, si eso es lo que tengo que lograr, una utopía, entonces quizá deba comenzar a volver a comenzar sin olvidar porqué quiero hacerlo sin hacerlo.

Maldito trabalenguas, no sería siquiera necesario si no fuera el corazón quien exige esta acción.

JN 12/03/15

¿Dónde?

¿Dónde quedará el amor al romperse una relación? ¿desaparece? ¿se esfuma? se acaba? o ¿simplemente entra en un letargo donde yacen los amores que no lograron prosperar?
Me es difícil comprender como alguien que dice un te amo puede simplemente marcharse. Quisiera saber ¿cuándo se da el último beso con amor? ¿cuándo se da el último abrazo, el último te amo que se dice con el corazón, con la pasión ardiente de expresar ese sentimiento en dos simples y prostituidas palabras?

¿Cuándo se deja ir la ilusión? ¿cuándo pierden el sabor de prohibidos aquellos labios por los que antes se sacrificaron tantas y tantas cosas?

No comprendo. ¿Cuándo las caricias se convierten en rutina? ¿cuándo el deseo se convierte en un acto de sexo y no en una necesidad de hacerse el amor con locura, con frenesí, con el calor febril y enigmático de plasmar en unos gemidos y en unos latidos, acompañados de gotas de sudor un sentimiento, eso que los mortales llamamos amor?

¿Cómo dos seres que se llamaron uno hoy, pueden pasar mañana de largo cual dos extraños? ¿acaso no habrán huellas, un surco de recuerdos en su aroma, en la mirada esquiva de ambos? ¿en la voz que tantas veces repitió juntos por siempre?

¿Pueden dos seres que irradiaron miradas y sonrisas cómplices de deseos candentes y latidos silenciosos que se convertirían en suspiros al rozar sus labios por primera vez, olvidar para siempre?

Quizás si, quizás yo, en mi concepción del amor idealista, esté errado, y no conozca lo que es el amor, y estos seres extraños, apáticos, indiferentes, conozcan la verdadera definición de este sentimientos…

Fuente: Un corazón olvidado

En sombras

Me he acostumbrado a buscarte en las sombras pues es el único sitio en el que te puedo ver. No importa la dominante oscuridad que se hospeda en las sombras, no importa que mis mal trechos e hinchados ojos no puedan verte mas, por alguna razón, sé encontrarte en estas penumbras.

Quizá y si te buscara con la luz cegadora de una linterna no te podría encontrar con semejante facilidad con la que lo hago a ciegas.

Cada día, busco las sombras para encontrarme contigo. Nunca tengo la certeza de saber si te voy a encontrar pero por alguna razón siempre estás allí esperando.

Luego, luego desapareces y todo vuelve a comenzar…

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JN

Palabras

No se cuántas palabras fueron, no se si eran agudas, graves, no se si eran en español o en alguna rara lengua que nunca había escuchado, no se siquiera si habían sido mencionadas por un hombre o una mujer.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que dieron justo donde tenían que dar, ni más arriba ni más abajo, ni más adentro ni más afuera. Habían sido certeras, directas y efectivas.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que eran palabras que necesitaba escuchar, sin importar su significado, contexto y orden. Era lo adecuado en el momento preciso.

No se cuántas palabras fueron y quizá nunca lo sabré ni querré saberlo. Pero allí sonaron y allí las olvidé.

Ya quiero, en verdad ya quiero ser feliz de nueva cuenta. Quiero despertar todas las mañanas sin ese peso que ahoga los gritos de un corazón agonizante. Debería dejarlo morir y que renazca como el ave fénix.

No quiero seguir donde me quedé, quiero comenzar todo de cero, quiero construir otra vez algo pero con cimientos fuertes, sólidos.

Quiero darme la oportunidad de volver a creer, de volver a sentir, de volver a amar.

Quiero ser el nuevo yo, con nuevas ilusiones, con nuevas esperanzas, con algo nuevo y mejor que ofrecer a aquella que vaya a ser con quien pase el resto de mi vida.

Quiero y estoy seguro que estoy cerca de comenzar. No debo perder la fe.