Palabras

No se cuántas palabras fueron, no se si eran agudas, graves, no se si eran en español o en alguna rara lengua que nunca había escuchado, no se siquiera si habían sido mencionadas por un hombre o una mujer.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que dieron justo donde tenían que dar, ni más arriba ni más abajo, ni más adentro ni más afuera. Habían sido certeras, directas y efectivas.

No se cuántas palabras fueron, sólo se que eran palabras que necesitaba escuchar, sin importar su significado, contexto y orden. Era lo adecuado en el momento preciso.

No se cuántas palabras fueron y quizá nunca lo sabré ni querré saberlo. Pero allí sonaron y allí las olvidé.

Ya quiero, en verdad ya quiero ser feliz de nueva cuenta. Quiero despertar todas las mañanas sin ese peso que ahoga los gritos de un corazón agonizante. Debería dejarlo morir y que renazca como el ave fénix.

No quiero seguir donde me quedé, quiero comenzar todo de cero, quiero construir otra vez algo pero con cimientos fuertes, sólidos.

Quiero darme la oportunidad de volver a creer, de volver a sentir, de volver a amar.

Quiero ser el nuevo yo, con nuevas ilusiones, con nuevas esperanzas, con algo nuevo y mejor que ofrecer a aquella que vaya a ser con quien pase el resto de mi vida.

Quiero y estoy seguro que estoy cerca de comenzar. No debo perder la fe.

Aún queda mucho camino por recorrer

Un año mas que acaba (Reflexiones 2014)

Estamos prácticamente terminando el 2014 y naturalmente estas fechas nos hacen a muchos reflexionar con mayor profundidad todo lo que vivimos en este año. Cosas buenas, cosas malas, cosas irrelevantes y de igual manera cosas que nos habrán marcado de por vida.

La vida es así, una montaña rusa de eventualidades, con una poderosa y concentrada mezcla de sensaciones y sentimientos que de no estar preparado para ellos, éstos pueden elevarte o hundirte. Nada mejor que iniciar el año sabiendo “dónde estamos”.

Este año puedo decir que ha sido uno de los más difíciles de mi corta vida, uno de los más complejos, confusos y extraños que me había tocado vivir. Situaciones que, intentando controlarlas, se salieron de mi control. Situaciones que sin tratar de controlarlas, poco a poco fueron tomando su lugar. Situaciones que no entendía (que sigo si entender) el porqué habían sucedido de esa manera. Situaciones que me hicieron valorar lo mucho y poco que tengo.

Algunas veces, en ese afán de querer tenerlo todo, perdemos lo único que nos importaba, en ese afán de querer brillar solos, es la oscuridad la que termina emitiendo nuestra alma.

Y es en ese afán de querernos complementar que nos olvidamos de que siempre hemos sido seres completos, independientes, autosustentables, seres que buscamos compartir ese estado completo no para llenar huecos, sino para enriquecer almas.

Personalmente este año me enseñó a no forzar, a no suplicar que las cosas sean como yo quiero. Las cosas, las situaciones, las relaciones, la vida misma sólo es. Este año me dice que ya pasó lo peor y que el siguiente está lleno de buenas y extraordinarias oportunidades, me dice que dependerá de mi si quiero repetir el 2014 o si quiero un 2015 diferente, mejor, no solo para mi, sino para todos aquellos que me rodean y se preocupan por mi.

Este 2014 que se nos está escurriendo por entre los dedos nos hace reflexionar, nos hace reaccionar y lo mejor de todo, nos hace preguntarnos qué nos depara el próximo 2015. Eso depende de nosotros.

¡Felices fiestas!

Javier Nañez

Frío

Hoy amanecí con el corazón frío, y es raro, pues al estar dentro del cuerpo éste debe mantener una temperatura de al menos 36°C o 37°C, pero hoy, hoy amanecí con el corazón frío.

Me dispuse a entrar a mi corazón para hurgar dentro de él y de entrada me di cuenta de que en el recibidor ya no estaban los recuerdos buenos, los momentos importantes, los momentos de alegría. Que raro. Estaba solo, era un recibidor agradable pero solo. Seguí revisando.

De repente se me ocurrió que quizá el termostato de emociones se había dañado o estaba apagado y por que a eso se debía el frío en mi corazón, así que fui a revisarlo y al llegar me di cuenta que había cambiado. Tenía una delgada capa de desconfianza cubriéndolo. “Ya llegará el verano para ese hielo” me dije a mi mismo.

Seguí buscando más al fondo, salieron las peleas, los reclamos, los gritos, muros de lágrimas rodeaban esa parte oscura, decidí que había de demoler, que debía demoler esa parte.

Llegué a la parte más profunda y allí estabas tu todavía. No me sorprendí pues nunca quise que salieras, lo único que te pido es que me permitas ser feliz. Entonces una voz que venía de todos lados dijo:

“NADIE TE PUEDE IMPEDIR SER FELIZ, SOLO TU DECIDES SERLO”

Se que no te vas a ir

En el fondo se que no te vas a ir, en el fondo se que siempre seguirás en cada sueño porque algún día dijiste que no podría vivir sin ti.

En el fondo se que no te vas a ir, me lo dicen las fotos que ya no tengo pero que sigo viendo en todos lados, me lo dicen los libros que leímos juntos, aquellos que ya no tienen letras.

En el fondo se que no te vas a ir, comienzo a creerlo fervientemente pues como Marco Tulio con Livia, aún hoy a toda mujer que veo la opaca tu recuerdo.

En el fondo se que no te vas a ir, espera, quizá en el fondo soy yo quien no quiere aún dejarte ir.

¿Cuánto tiempo más corazón?

¿Cuánto tiempo más corazón? Fue la pregunta que vino a mi mente una mañana de noviembre, una mañana que despertaba con los vestigios de lo que habían sido lágrimas cayendo por mi rostro ¿la causa? Un amor que no había muerto ni una sola unidad (si hubiera medida para indicar cuánto amor permanecía).

Los sueños, títeres de mi subconsciente, me habían jugado sucio (otra vez) haciéndome volver a vivir ese fatídico día de diferente manera, las mismas palabras en diferente escenario, eso era todo. Allí estabas tu, allí estaba yo. Lo demás era dolor, agonía, tristeza reposada, de esa que cala en la garganta cada vez que tragas saliva.

¿Cuánto tiempo más corazón? Quiero que me digas, quiero que me lo aclares ya, quiero que esta agonía pare de taladrar mi ya cuarteado corazón, el cual ha venido pereciendo cual ácido va destruyendo la piel sin que nada lo detenga, poco a poco, lenta y dolorosamente.

¿Cuánto tiempo más corazón? Es imperativo para mi saberlo, es necesario para poder comenzar a querer empezar de nueva cuenta una nueva historia sin que esta última la aplaste queriendo sobrevivir ante nuevos amaneceres. Dime ya cuánto falta para que llegue el día “D”.

¿Cuánto tiempo más corazón? Te pido estés consciente de que puedes endurecerte, secarte, perder esa habilidad de sentir de verdad.

Ya ponle fecha corazón mío, que esto simple y sencillamente no puede seguir así. Yo estoy contigo y por tanto quiero que te recuperes. Lo demás déjaselo al rocío de cada mañana, el sentir que al menos en cuestión de amores aún hay una oportunidad real de volver a levantar el castillo que se derrumbo en complacencia nuestra, de hacer buenos cimientos, de reconstruirlo con ladrillos de verdad, con concreto de confianza. Darle el toque personal con pintura de sentimientos verdaderos.

¿Cuánto tiempo más corazón? Apúrate antes de que nos volvamos un viejo agrio.

JN 19-11-14

Cielo de todos

¿Alguna vez se han quedado mirando al cielo como esperando encontrar algo? A mi me pasa seguido, es como si en él pudiera encontrar las respuestas que mi alma pide y casi siempre aunque no diga nada, me las da.

Independientemente del color de este, ya sea azul, rojo, naranja, negro, blanco, siempre nos va a brindar una sensación y eso lo vuelve una de las cosas más simples y bellas de nuesyro paso por esta corta pero muy expresiva vida.

Esta vez sólo quería compartir esto, algo que me fascina.

Y a ti ¿qué te fascina hoy?

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